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Google Pixel 3: análisis y experiencia de uso

Por Cedric Sierras

El Google Pixel 3 (y el Pixel 3 XL) es la última incorporación al catálogo de dispositivos de la empresa de Mountain View. Haciendo uso de un hardware de alto rendimiento y de la versión más reciente de Android, Google pretende abrirse hueco en un mercado cada vez más competitivo y más saturado, pero a ellos nada se les resiste.

Para esta ocasión, la gente de Google España tuvo la amabilidad de cederme un Pixel 3 de 5.5″ para analizarlo y exprimirlo al máximo.

Pixel 3: rendimiento y cámara excelentes embutidos en un diseño aburrido

El Pixel 3 es un smartphone sobrado de potencia y con una muy buena autonomía a pesar de que su batería no llega a los 3.000 mAh. Para que os hagáis una idea, estas son sus características:

  • Procesador: Qualcomm Snapdragon 845 de ocho núcleos (4 x Cortex A75 a 2’8 GHz + 4 x Cortex A55 a 1’8 GHz)
  • Memoria RAM: 4 GB
  • Almacenamiento Interno: 64  GB
  • GPU: Adreno 630
  • Pantalla: panel OLED de 5.5″ con resolución 2160 x 1080 y relación de aspecto de 18:9
  • Cámara trasera: sensor de 12 Mpx con apertura f/1.8, LED Flash, OIS, dual pixel PDAF, enfoque láser
  • Cámara delantera: sensor de 8 Mpx la principal y 8 Mpx gran angular la secundaria
  • Conectividad: 4G/LTE, Bluetooth 5.0, WiFi, conector USB Tipo C
  • Batería: 2.915 mAh con carga rápida (tanto por cable como por inducción)
  • Dimensiones: 145’6 x 68’2 x 7’9 mm
  • Peso: 148 gramos
  • Otros: Pixel Visual Core, Titan Security, Resistencia al agua y al polvo IP68
  • Sistema: Android 9 Pie

Armado con un Snapdragon 845 y 4 GB de RAM, difícilmente podría un teléfono quedarse trabado y más aún si tenemos en cuenta que el sistema operativo viene limpio, sin capas añadidas, siendo la versión más pura y reciente de Android.

En lo referente al rendimiento, el Pixel 3 tiene para todo. Juegos, productividad, redes sociales… Lo que le echemos, lo mueve con soltura de sobra sin que notemos el más mínimo enganche ni la más mínima latencia gracias a una gestión de recursos muy eficiente por parte del sistema operativo.

Con respecto a la pantalla os diré que, a pesar de que soy muy fan de los paneles OLED para las pantallas por su menor consumo y su mayor contraste y saturación de color, encuentro que la pantalla del Pixel 3, de serie, satura muchísimo el color. Aunque se puede ajustar un poco el tema del tono de la pantalla, sigue pareciéndome excesivo y en ocasiones llega a aberrar algunos degradados.

Pero claro, esto os lo veníais oliendo desde que presentó y no es el plato fuerte del teléfono. Vosotros queréis saber qué tal es la cámara (en el vídeo de la cabecera a partir del minuto 16:30). Pues os diré que tiene un rendimiento muy bueno, aunque en ciertas condiciones algo por debajo de mis expectativas y más si lo comparamos con el Huawei Mate 20 Pro.

El punto fuerte de la cámara es la IA y sus algoritmos. Si bien hay ciertos apartados en los que la cámara del Pixel 3 me flaquea, en el tema del modo retrado o efecto bokeh la sobrada es máxima. Google ha conseguido hacer, con un resultado mucho más convincente, con una sola cámara lo que a otros aún les cuesta hacer con sus dobles y triples cámaras.

El efecto bokeh del Pixel 3 es de manual y de una precisión espectacular, salvo que nos pongamos a hacer putaditas y a rebuscar para que falle. Pero no os atosigo más con esto y os dejo algunos ejemplos en plan foto original y foto con efecto bokeh obtenidos como la cámara trasera.

Pero cuidado, porque al basarse todo en IA y algoritmos, el mismo efecto se obtiene con la cámara delantera, como podéis ver a continuación en las reiteradas fotos de mi careto.

Los resultados son realmente buenos y al Pixel 3 no le cuesta ni lo más mínimo disparar fotos con este efecto, con el agregado de que nos guarda la foto original y la foto con el efecto.

Por otra parte, la cámara trasera ofrece un rango dinámico (HDR) muy bueno que nos permite hacer fotos con un contraluz muy fuerte y aún así dejar todo con un buen nivel de visibilidad y de contraste, aunque sí que podría dejarnos, en algunas ocasiones, los típicos halos típicos del HDR alrededor de algunos objetos.

Donde sí que me ha flojeado un poco es en las tomas con poca luz. De noche o en sitios oscuros con luz artificial baja, para mi gusto, flojea un poco, llegando a presentar una cantidad de grano por hacer uso de una ISO alta un tanto elevado.

De todos modos, el rendimiento global de la cámara es genial, ofrece un muy buen nivel de detalle y es muy rápida, con un añadido fantástico: cuenta con una especie de follow focus que, con solo tocar en un punto concreto de la pantalla, el enfoque se mantendrá en el objeto que hayamos tocado sin importar si nos acercamos o nos alejamos o si está en movimiento.

La razón por la que no he puesto fotos a plena luz del día es muy simple: en condiciones de luz óptimas, casi cualquier cámara saca fotos en condiciones, pero es cuando falta luz o en condiciones muy concretas donde se ve de que es capaz.

La cámara del Pixel 3 cuenta con un zoom digital 10x que, a priori, podríamos pensar que deja las fotos hechas tabaco, pero nada más lejos de la realidad. A pesar de que sí hay una pérdida de calidad y definición, el zoom es bastante resultón.

En cuanto al vídeo os diré que se porta genial. La estabilización es sencillamente espectacular, ofreciendo la posibilidad de activar el enfoque de seguimiento y así evitar que las cosas que queremos grabar se salgan del foco. Lo que se suma a una calidad excelente y un muy buen rango dinámico, lo que da como resultado unos vídeos nítidos, estables y muy bien expuestos.

¿En serio Google? ¿Otra vez lo mismo?

Pero aquí es donde le tiro de las orejas a Google. Vale, vuestro teléfono me gusta mucho como rinde, la cámara es fantástica y el sonido de los dos altavoces frontales estéreo es ejemplar y se agradece; pero el diseño es aburrido.

La unidad que me llegó es una exclusiva de Play Store conocida como “Casi rosa“, pero la realidad es que es color “parche que te ponían de pequeño si tenías un ojo vago“. Pero lo que me disgusta no es el color, sino el diseño del teléfono.

La parte trasera es un cristal completo con una gran parte esmerilada que ofrece un tacto muy suave y agradable, aunque intuyo que delicado si lo enfrentamos a las temibles llaves y monedas del bolsillo. No obstante, encuentro excesivo parecido con el modelo anterior. Vale, es cierto que casi todas las marcas tiran siempre por una línea de diseño que utilizan en un par de modelos, pero eso también aburre si lo repites demasiadas veces y si no, preguntadle a Sony qué tal le está yendo.

Me ha llamado la atención, aunque lo sabía ya desde la presentación, que hayan prescindido del famoso notch de marras para este modelo, lo que les habría permitido ganar algo de diagonal de pantalla.

El Pixel 3, salvo por detalles mínimos, podría confundirse con el Pixel 2 si los vemos por detrás. El primer Pixel no me terminó de gustar, mientras que el Pixel 2 sí que me convenció. Pero por alguna razón, el haber repetido diseño, no me ha entrado muy bien. Pero ojo, que lo mismo os diré de los iPhone, me aburren hasta la saciedad.

Izq: Pixel 3
Der: Pixel 2

De todos modos, me está gustando esa pequeña tendencia que está empezando a moverse de cambiar el color del botón de encendido y hacer que contraste con el resto del teléfono. Que, hablando de botones, el Pixel 3 los tiene todos en el lado derecho, dejando el izquierdo despejado.

El lector de huellas de la parte trasera es muy rápido y además también podemos utilizarlo con gestos para ciertas funciones del teléfono, lo cual facilita ciertas acciones.

Por otra parte, Google ha prescindido del conector jack de 3’5 mm para los auriculares, por lo que nos tendremos que remitir a un adaptador, a auriculares con conctor USB Tipo-C o bien auriculares Bluetooth.

Android 9.0 Pie mola y mucho

La versión nueva de Android me gusta, hay que acostumbrarse a ella, pero me gusta. Con más gestos y una interfaz mucho más cuidada e intuitiva, esta versión funciona de maravilla y aporta funciones y características muy útiles como la posibilidad de liberar almacenamiento de manera automática borrando fotos de la memoria interna que ya tengan 60 días de antigüedad y cuenten con copia de respaldo en el Google Fotos.

La gestión de recursos del móvil es muy eficiente, sobre todo la de la batería, limtando el número de conexiones a la red cuando el móvil está inactivo, lo que hará que ahorremos unos cuantos valiosos miliamperios para nuestro día a día, dejándonos con una autonomía cercana al día y medio de uso.

Conclusiones

El Pixel 3 de Google es un smartphone que, en general, me parece fantástico. Con características muy bien equilibradas y ofreciendo una calidad enorme, solo le veo un par de pegas mínimas que no afectan al rendimiento global del móvil y que espero que se resuelvan en futuras versiones.

También he de decir que se agradece que hayan móviles de este tamaño con estos niveles de potencia y de calidad, ya que parece que eso ha quedado como una exclusiva de los móviles de gran tamaño.

Eso sí, el precio es una patada en el solomillo de las que cuesta un mes recuperarse. Hablamos de 849 eurazos del ala. Eso sí, el trabajo y el desarrollo que hay detrás de este móvil es digno de un precio como este, pero sigue picando.

Google Pixel 3 en Play Store

 

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