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Taxis vs VTC: Cabify y Uber se despiden de Barcelona, despidos en masa y los usuarios ninguneados

Por Cedric Sierras

La famosa huelga de taxis de Madrid y Barcelona es una de las noticias que más vueltas están dando en estos momentos en España. La guerra que ha iniciado el sector de los taxistas con las VTC como Cabify y Uber es tema de conversación en bares, peluquerías, oficinas y en casi cualquier sitio al que vayamos.

Mucho se oye argumentar a favor de los taxistas que pagan licencias de taxi totalmente desorbitadas, de la especulación de las licencias, de las ventajas de las VTC o de como pueden provocar precariedad laboral, entre otras muchas argumentaciones.

Las VTC se despiden de Barcelona

En Madrid la huelga de taxis sigue adelante, no obstante, en Barcelona parece que ya toca a su fin, más aún ahora que Uber y Cabify han anunciado oficialmente su retirada de la ciudad condal.

Esto se debe al decreto ley aprobado por la Generalitat de Catalunya, por el cual se establecen, entre otros, tres puntos muy a tener en cuenta:

  • Establecer un periodo de precontratación mínimo de 15 minutos. Las administraciones locales podrían incrementar este tiempo argumentando razones ambientales y reglamentarias.
  • Los vehículos de las VTC no podrán circular vacíos, deberán estar o parados o en un garaje.
  • La geolocalización previa a la contratación del servicio no se podrá activar y solo estará disponible una vez el usuario haya contratado el servicio.

Estas tres razones, entre otras, son las que han llevado a las VTC a retirarse de Barcelona, puesto que “la nueva regulación que quiere implantar la Generalitat significa nuestra expulsión de Barcelona para satisfacer al sector más radical del taxi, provocando más paro y menos libertad. Hemos ofrecido soluciones donde cabemos todos pero se nos ha ignorado” según apuntan desde Cabify, a lo que han añadido que “las medidas artificiales y altamente restrictivas que este Decreto Ley impone de manera inmediata al sector VTC, destruyen por completo el mercado en el que se venía trabajando y gracias al cual se han generado más de 3.000 empleos en Catalunya.

Por su parte, desde Uber comentan que se habría necesitado “una regulación justa que tenga en cuenta a los miles de conductores y usuarios de VTC, que hoy ven desaparecer su medio de vida y su libertad de elegir cómo se mueven por su ciudad“, alegando que en ningún otro país de Europa se han impuesto este tipo de medidas, haciendo hincapié en el periodo de precontratación de 15 minutos que, según ellos, es totalmente incompatible con un servicio VTC adecuado.

¿Resultado? El antes mencionado, retirada de ambas empresas de Barcelona y un ERE que va a afectar a miles de personas entre conductores y empleados de las propias plataformas. Y cuidado, porque esto podría extenderse a otras comunidades autónomas como Andalucía o la Comunidad Valenciana entre otras.

Esto hace que el sector del trasporte en Barcelona, cuya alcaldesa ha estado intentando esquivar las balas como ha podido con la pre-campaña electoral a la vuelta de la esquina, adquiera un tinte monopolista que va totalmente en contra de los tiempos que corren. No obstante, en Madrid están optando por la táctica del desgaste. Están dejando correr el tiempo y esperando a que la cosa se diluya por sí misma. Vamos, tan mal por un lado que se ha cargado más de 1000 empleos, como por el otro que está dejando a un montón de personas sin trabajar desde hace casi dos semanas por no querer pronunciarse al respecto.

Con respecto a esta guerra que se está librando yo tengo mis propias opiniones y soy de los que, cuando va a una ciudad grande, tengo instaladas en el móvil MyTaxi, Uber y Cabify, miro cual tarda menos sin preocuparme por los precios porque en muchas ocasiones me he encontrado con tarifas parecidas y elijo. Sinceramente, me importa un bledo que el conductor venga de traje, con vaqueros, en bermudas o en pelota picada, lo que me interesa es que me lleve del punto A al punto B. Fin de la historia.

No se apunta al objetivo correcto

Pero este asunto lo he hablado con un par de colegas que son taxistas y ambos argumentan lo mismo, salvo que uno dio en el clavo: el problema es la especulación y re-venta de unas licencias de taxi que deberían ser intransferibles. Asimismo, esta persona afirmó que, pese a comprender a sus compañeros de las grandes ciudades, no coincidía con ellos ni en las formas ni en el objetivo, ya que los taxistas se han concentrado en ir a por las VTC cuando deberían de haber ido a por los organismos competentes del gobierno que regulan este tipo de cosas para que pongan fin a la especulación de las licencias.

Y aquí quisiera hacer un pequeño inciso con respecto a las formas. Asaltar a los conductores de VTC que intentan ganarse la vida igual que cualquiera y atacarles como se ha visto en algunos casos (a un conductor de VTC le dio un ataque de ansiedad mientras le destrozaban el coche y tuvieron que asistirle los técnicos sanitarios) hace que los argumentos que se puedan tener pierdan todo valor y más aún en la era de los móviles, donde todo se graba y se sube a las redes sociales. Por suerte, también se han visto imágenes de taxistas frenando a sus compañeros más machacas, evitando que hagan polvo un coche.

A lo que voy es que, en plena era de la comunicación, esta guerra se está librando de un modo muy medieval, muy arcaico y, de hecho, más de un taxista a hecho mofa del clásico representante “formal” que busca comunicar las quejas de la forma más clara y conciliadora posible. Esto es algo que en pleno siglo 21 y en el año 2019 no debería pasar y a la única conclusión que me lleva es que hay gente que quiere seguir ganándose la vida en 2019 como se hacía en 1989, pero para su desgracia los tiempos han cambiado, los servicios han evolucionado y las necesidades también.

¿Y los usuarios?

Que, hablando de necesidades, me lleva al sector más abandonado y ninguneado de toda esta bronca: LOS USUARIOS. ¿A alguien se le ha ocurrido sondear que es lo que quieren los usuarios? ¿Alguien ha preguntado a los usuarios se están satisfechos con los servicios de taxi y de VTC? Pues la triste realidad es que no.

Así es, pese a lo triste que es que unas mil personas en Barcelona pierdan su trabajo, también es triste que, al final, sean los usuarios los que paguen los platos rotos. Pero a los usuarios que les forren, tal como suena.

Desde mi punto de vista todo esto se reduce a un caso de mala praxis por parte de los organismos gubernamentales competentes que no han sabido regular este tipo de actividades a tiempo y ahora van poniendo parches cutres para ir tapando agujeros en vez de haber constituido una estructura legislativa sólida al respecto.

La risa va a ser dentro de poco menos de un mes, que llega el Mobile World Congress a Barcelona, cuando se juntan cerca de 150.000 personas entre medios y empresas en la ciudad y tienen que desplazarse de un punto a otro de la ciudad. Además, en esas fechas, todos los años hay alguna historia con el transporte público de la ciudad. Pero este año veremos como va la cosa sin las VTC, porque el año pasado, si no habían taxis disponibles, tirabas de Uber o Cabify y arreglado. Este año veremos como van los tiempos de espera.

Sinceramente, yo no estoy ni a favor ni en contra de los taxis ni de las VTC, en contra de quienes estoy es de los que han permitido que se llegue a este punto.

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